Galardón a Vicente Rojo de la Bienal del Cartel en México

Sin pisar la universidad para impartir un curso o seminario, el diseñador gráfico y artista visual Vicente Rojo es maestro de una infinidad de mexicanos y sospecho que también de varios extranjeros, expresó su colega Felipe Covarrubias –quien lo conoció en Imprenta Madero–, al entregarle ayer el Premio a la Excelencia Medalla José Guadalupe Posada, otorgada por la Bienal Internacional del Cartel en México, cuya exposición del certamen –de 338 carteles, de 43 países– fue inaugurada anoche en el Museo Franz Mayer.
A petición de los medios que cubrían el acto, Rojo tomó el micrófono y dijo: “Las palabras lógicas son las de la gran suerte que he tenido a lo largo de toda mi vida de estar tan bien acompañado –en el podio también estaban Rafael López Castro, Xavier Bermúdez y Alejandro Magallanes–. De no ser así, no hubiera llegado aquí. Para mí fue una manera de enseñanza, es decir, cada cosa que les podía sugerir.
No fui maestro en un aula y lo que les pude enseñar consistía en que los instruía en trabajar. Si llegaban a Imprenta Madero y veía a partir de sus trabajos que tenían calidad suficiente, sobre todo en aquella época, los años 70 del siglo pasado, las escuelas de diseño comenzaban, no sé si para bien o para mal, y las que había impartían mucha teoría, pero nunca se sabía en realidad cómo se hacía manualmente un cartel, una revista, una portada de libro.
Espacio de formación y estafeta
“Mi intención –prosiguió Vicente Rojo– siempre fue enseñar este trabajo que en aquella época se hacía cortando las galeras para empezar a maquetear. Esta parte que se hacía en Imprenta Madero tenía que ser con mucha rapidez y escasos medios. Considero que no fui maestro de ellos, pero de repente pienso que a lo mejor lo fui porque un profesor debe hacer alumnos mejores que uno y creo que lo logré.
Ahora ellos son mis maestros, hasta los más jovencitos. Quisiera tenerlos como maestros y así me he mantenido. Tengo figuras muy relevantes que me sirvieron como punto de partida y como desarrollo: Miguel Prieto y Fernando Benítez, este último en todo lo demás que no fuera diseño gráfico, que también es importante.
Xavier Bermúdez, director general de la bienal, recordó que ésta es un espacio de formación y estafeta hacia los jóvenes diseñadores del país. Acotó: Si a alguien debemos de agradecer el nacimiento de esta bienal es a Vicente Rojo, quien los llevó con Víctor Flores Olea, presidente del incipiente Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, para decirle: Estos jóvenes tienen un proyecto muy bonito y pienso que debes apoyarlos. También fue su primer jurado mexicano.
La medalla Posada es el reconocimiento de los diseñadores al gran diseñador mexicano Vicente Rojo. Aunque a él no le guste, y me diga que el diseño es anónimo por eso no firma sus diseños, es el diseñador más importante de la segunda mitad del siglo XX y principios del XXI, aseveró Bermúdez.
Al recordar la primera exposición, que de los diseños de Vicente Rojo se hizo por iniciativa de Germán Montalvo, en los años 90, Bermúdez señaló que “todo eso ha llevado a una actitud y una manera de hacer las cosas que hoy los jóvenes retoman. Ahora, en Querétaro, 2 mil de ellos disfrutarán del primero al 4 de noviembre de conferencias y talleres en el Congreso Mundial de Diseño, que se incribe en el contexto de la Bienal.
Covarrubias, quien recibió la medalla hace dos años, explicó la tardanza en dársela a Rojo: Estábamos esperando sus 80 años (cumplidos el pasado 15 de marzo) y lo logró. Dijo estar en el año de oro del galardonado debido a que en abril pasado éste recibió el lápiz de oro de la escuela de diseño en Guadalajara, de la que Covarrubias es coordinador; ahora, la Medalla Posada. ¿Es de oro?, preguntó Rojo. Sí, contestó su interlocutor. ¿Se muerde? Cuidado con el puente, respondió Covarrubias en tono de broma.
La medalla, siguió, contiene en el anverso que podría ser el reverso, el icono de la bienal, y en el reverso que podría ser el anverso, uno de los gallos de Posada, para mí el más gallo de todos, igual que don Vicente.
De repente, la medalla saltó de las manos de Rojo y se oyó el grito de “¿águila/gallo?
La exposición de carteles de la Bienal se puede visitar en el recinto de avenida Hidalgo 45, Centro Histórico.

 
Fuente: Periódico La Jornada / Merry MacMasters

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